El veganismo como respeto

El veganismo no se limita sólo a la comida. No sólo se basa en ingerir “verduritas”, como dicen algunos. Ser vegano tiene un gran mensaje implícito. Comer productos no animales, es sólo el resultado de unos valores fuertes e inamovibles. “Dentro de unos meses, cuando te canses de comer hierba, ya volverás a los embutidos”, he oído por ahí. Pero no entienden que esta historia no va de placer, ni de alimentación en sí. Esto va de respeto.

Detrás de un vegano, se encuentra el sentimiento de empatía; se encuentra el ideal de respeto al prójimo; se encuentra el derecho a la vida; se encuentra la sensatez de saber que el ser humano no es el amo del planeta; se encuentra una mente despierta y abierta a conocer; se encuentra el ansia de felicidad. Detrás de un vegano, hay mucho, mucho más que una dieta.

Desde que el mundo es mundo, han existido millones de especies animales (incluyendo a los insectos) que han convivido sobreviviendo a las especies más fuertes, cada uno en su hábitat.

Como leía hace poco en el libro de Eduard PunsetPor qué somos como somos’, los seres humanos hemos desarrollado nuestro rasgo más característico, la inteligencia, gracias a que hace millones de años unos meteoritos extinguieran la especie de los dinosaurios. Seguramente, si esa especie represora (por ser la que más fuerza tenía en aquél momento) no hubiera desaparecido, el ser humano hoy no sería lo que es, ni creería ser el dueño del mundo y de todo lo que este contiene, puesto que no hubiera tenido la total libertad de desarrollarse como especie fuerte e inteligente.

Hoy, somos el animal más fuerte. Y, obviamente, no hablo en términos físicos. Si bien el Halcón Peregrino es identificado por ser el animal más rápido (por alcanzar hasta 325 km/h), o el Escarabajo Rinoceronte es el más fuerte (por soportar un peso treinta veces mayor que su propio peso), el ser humano es el animal más inteligente conocido hoy día. Y esto, parece ser que es lo que nos da el imaginario beneplácito para imponer nuestra autoridad sobre todo aquello que contiene la Tierra.

Pero tenemos que ser conscientes de nuestras raíces. No podemos despegarnos tanto del suelo hasta llegar a creernos “algo” totalmente distinto a los demás animales. Porque eso es soñar. El ser humano tiene tendencia al egocentrismo y, por consiguiente, al egoísmo. No obstante, del mismo modo que nos imponemos, como ser social, reprimir muchas veces nuestros instintos y respetar a los demás seres humanos, también deberíamos despojarnos de esta voz egocéntrica y egoísta que nos llama, en muchos casos, y cultivar, así, nuestra faceta más altruista.

Una vez tenemos adherido a nuestros valores el respeto al ser humano, es importante desarrollarlo hacia las demás especies. Hay que tener en cuenta que todas las especies animales nos encontramos en la misma situación: somos seres vivos que conviven en el mismo escenario, sin saber muy bien cómo llegamos a él algún día. Y ser superiores mentalmente, no nos da derecho a imponernos de tal manera que reprimamos a las demás especies. Insisto en que todos somos animales: como decía mi profesor de filosofía en el instituto, “somos sacos de músculos y nervios”, tanto los seres humanos como los demás componentes del reino animal. Y seamos de un color u otro, o tengamos brazos o patas, o tengamos nariz o morro… al fin y al cabo estamos hechos del mismo material, más o menos pulido. Con esto no quito mérito al ser humano, que por su naturaleza ha logrado crear cosas realmente bellas (arte, ciencia, tecnología…). Pero la capacidad de crear no nos da rienda suelta a someter a los demás animales con sus otras características.

Ser conscientes de esta igualdad dentro del reino animal, y saber ser capaz de respetar a los demás seres vivos y, por consiguiente, a nuestro planeta, desde la posición del ser humano… se deduce en una grandiosidad de alma.

Este respeto por la vida; esta sensatez de saber qué somos; esta fuerza por apagar la llama egocéntrica y egoísta; esta empatía por los demás habitantes del mundo… Todo esto, es lo que describe a un vegano.

El veganismo no es una secta, y tampoco una moda. No se puede cambiar un modo de vida por moda. La cosa no va de dejar de comer carne, y ya está. Veganismo es respeto.

Contrarios

Obviamente, siempre existe quien está, no solo no involucrado en este movimiento, sino quien se define como opuesto a este. Existe quien se siente atacado por consumir carne, y no tiene ni la más mínima curiosidad por abrir la mente y pensar en por qué surge un movimiento vegano.

Existe quien no pretende hacer el mínimo esfuerzo por comprender qué está pasando por otras mentes. De hecho, existe quien se siente atacado, pero tampoco busca comprender el por qué y, por lo tanto, sólo expulsa respuestas “prediseñadas”: “los cerdos, terneros y pollos están para comer, porque así se ha hecho toda la vida”; “pero comer carne de perro como en China es una salvajada, son animales de compañía”…

Aquí entra el término especismo’ que distingue entre especies animales, siendo, en realidad, todas iguales. Pero esto es sólo un punto más en la negación, es decir, un punto más en la escala de quien evita pensar más allá, en la negación de comprender qué somos y por qué debemos respetarnos. Ninguna raza se ha dado para comer, puesto que los animales (incluidos nosotros) existimos para vivir, de ahí que la naturaleza nos haya dado el don de la reproducción.

El toreo

Claramente, el toreo es uno de los oficios más polémicos por convertir la muerte de un animal en un espectáculo de ocio. El veganismo tiene intrínseco el movimiento animalista, puesto que, como he dicho, ser vegano es no consumir carne por respeto al animal, y por respeto a la vida. Otras frases “prediseñadas” típicas en contra el movimiento vegano son tales como “los toros de la Vega son criados para el toreo, sino no existirían”;  o “el torero no es mala persona, simplemente se busca la vida”.

Es curioso cómo, en una sociedad occidental tan avanzada como la nuestra, se defiende al torero como un ‘héroe’ todavía, que se busca la vida para trabajar, en lugar de tacharlo de maltratador. Puedo comprender que tiempo atrás, con otra mentalidad social, esto estuviera aceptado, pero… Aunque hubiera habido esclavitud negra anteriormente… ¿Acaso comprendemos y admitimos la trata de personas en la actualidad?

Supervivencia

Ante las incisivas preguntas de “¿y qué pasa con los leones que comen zebras?”, pongo un paréntesis. Es verdad que existe una ley natural en que unos animales se comen a otros por supervivencia. Seguramente, biológicamente, si un león se alimentara únicamente de hierba, acabaría muriendo, debido a su masa muscular. No obstante, está comprobado que el ser humano puede vivir perfectamente sin tener que consumir productos animales, y mucho más, con la tecnología tan avanzada que posee Occidente y que le permite crear o manipular productos para nuestro beneficio nutritivo.

No obstante, es cierto que, del mismo modo que un león necesita carne, hay lugares del planeta donde los seres humanos necesitan consumir carne. Existen poblaciones de Siberia tan sumamente frías, que comer carne y vestir pieles es el único modo de sobrevivir. Esto puede hacer permisivo el hecho de acabar con una vida, del mismo modo que puede serlo para defenderte de un ataque. Son cuestiones de supervivencia. Pero no en Occidente, donde el clima es soportable y tenemos cientos de tipos de comida que llegan a cualquier rincón donde nos encontremos.

Anuncios

Un comentario sobre “El veganismo como respeto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s